miércoles, 23 de marzo de 2011

Recordando el contrato social


Hago recuerdo del antiguo contrato social y de la constitución.
Pretendo el juego de un contribuyente:

Se supone que el estado  a través de las capacidades e inteligencia de sus hombres y mujeres procura la mejor calidad de vida y bienestar de todos los chilenos por igual.

Veamos:

Concesiones.-
Por su gran necesidad de financiamiento parece una buena solución para carreteras, hospitales, cárceles.
La idea es que después de el tiempo acordado pase a ser un bien de todos. Nos vamos enriqueciendo.
El Estado actualmente no sólo  vendió carreteras que eran nuestras, sino que quiere vender los contratos cuando venzan.
Nunca serán nuestras. Siempre habrá que pagar. Argumenta contaminación y congestión. Como siempre se trata de ordenar por el dinero. Sin duda es lo más fácil, pero lo más injusto.
Un grupo no tiene problemas y además beneficio con menos vehículos. La gran clase media otra vez perjudicada.
Las carreteras además tienen un reajuste sobre el IPC. Corre por su cuenta.
¿Y el ministro?

Precio de la bencina.-
Sabemos que el impuesto específico empezó a regir para la reconstrucción de 1985. Como siempre aún corre.
Ante solicitudes para bajar o anular el impuesto, que también aparece como injusto, el ministro muy suelto pregunta: de donde saco los 1.500 millones de dólares de reemplazo.
¿Es tarea de él y no de nosotros encontrar la manera?
Algunos parlamentarios dicen rápidamente, un bono. Todos los bonos para el sector son bienvenidos. Pero la clase media otra vez abandonada. A los parlamentarios lo vuelve locos que los
“ricos” tengan bencina rebajada. Primero son unos pocos y les
da lo mismo. No discriminemos para ningún lado.
Además el precio de la bencina es un trampolín para la inflación.
A éste gobierno se lo eligió en la creencia que aplicaría políticas públicas imaginativas y nuevas. Ya es tiempo.
Administrar para que haya transparencia y no darle espacio a la corrupción es loable, pero lo hace cualquier gobierno bien intencionado.                              
¿Y el ministro?




Economía y comercio.

Los Chilenos esperan hace rato medidas audaces y nuevas en este campo. Se sabe de las capacidades del presidente y  sus ministros.
¿Dónde están?
Acortar el tiempo para formar una empresa es estupendo, pero no suficiente.

Hay parlamentarios de la Alianza que seguramente ganaron con ofertas como: Cero contribuciones para los jubilados.
¿Fueron muy mentirosos?
Las contribuciones son un impuesto de los más regresivos. Los jubilados que tienen una casa para vivir tienen que pagar un arriendo.

 Parlamentarios.-
Es una vergüenza la pecha por ser parlamentario pensando sólo 
en una pequeña parcela de poder y un modo de vivir.
Debería ser vocacional y por un período, para dar oportunidad a más personas para servir a su país. Y en forma más austera.
Se ha transformado en una profesión. Hasta 4 o 5 períodos.

Como esto no es gratis, me parece que ya se impone una modificación tributaria muy cuidadosa. Apretar donde haya que apretar, no solamente donde corrientemente se cree. Sabemos la dificultad para desarrollar un trabajo creativo, innovador y justo. Pero hay una nueva forma de gobernar. ¿La hay?
¿Y el ministro?

                     Continuará                                                                     

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